Bestia de tinta y papel.
Algo debe
estar mal, terriblemente mal
Eso me digo
cuando sola me sonrió
En un
continuo divagar
Tengo su
imagen gastada
Espero
su imaginación atenta
Para que
pueda comprender señor
El instinto
primario, transgresor.
Me pregunto
qué será de sus suspiros,
Sin
agitación, distantes, distraídos
Que guardan dentro, tan profundo
Bueno si fuesen suspiros de comprensión
Bien
entendido debería tener que suspiro a razón
De una
condenada fijación,
Su figura,
sus labios a su olor.
Comprenderá
que no me disgusta el silencio
Pues en él
está contenida la nada que lo es todo
Donde habitan
las dichas y los temores
Los calmos celestes y las voraces bestias
Algo debe
estar mal terriblemente mal
La prudencia
que habita el silencio, fatigada esta
No es
prudente seguir a su verá, Sin nada esperar
Como el
depredador vigila a su presa
Con limitada
paciencia
Y no me
disgusta el silencio
Con un beso
de su boca podría reinar
El silencio externo
tan agudo
Que deje
fuerte escuchar
Los latidos
de dos corazones
Apunto de
estallar
Hasta que
estalle en usted toda la vida
Y luego se
extinga con sutilidad
Solo si le
robase el aire, las ansias,
Y si me
favoreciese el azar
Del momento,
la hora adecuada
Donde no haya
nadie más
Que mis
ganas prestas y avivadas
El depredador,
dispuesto a saltar.
Por ahora
hay que encadenar a la bestia
Bien salvaje si es, y puede destrozar
En un abrupto acto, sin tacto todo acabar
Encadenada,
sangre, sudor, y lágrimas, evitar
La bestia
esta hambrienta, terrible animal
Inconsciente,
deseosa por devorar
Se muerde el
codo, ansia su carne, su palpitar.
Algo debe
estar mal, terriblemente mal
Cuando
cambie la luna
Será mejor correr,
y no regresar a mirar
La bestia se puede soltar.